Fotografía

El humano, la montaña, tejas rotas, fango e iluminación

Érase una vez que había un hombre sobre una elevada montaña.  Tres viajeros que pasaban a lo lejos, se fijaron en él  empezaron a discutir sobre él.  Uno dijo: -Probablemente ha perdido a su animal favorito. -No, lo más seguro es que ande buscando a sus amigos –terció otro. -Está ahí arriba para disfrutar del aire puro –dijo el tercero. Los tres viajeros no pudieron ponerse de acuerdo y continuaron discutiendo hasta el momento en que llegaron a lo alto de la montaña. Uno de ellos preguntó: -Amigo que estás encima de esa montaña, ¿has perdido a tu animal favorito? -No, señor; no lo he perdido. El segundo también preguntó: ¿Has perdido algún amigo? -No, señor, tampoco he perdido a amigo alguno. El tercero acentuó: -¿Estás aquí sólo para disfrutar del aire puro? -No, señor. -¿Entonces qué estás haciendo aquí, ya que has respondido negativamente a todas nuestras preguntas? El hombre de la montaña respondió:

-Simplemente estoy aquí.

Alienados totalmente por la cultura occidental en la que impera el capital, la productividad y los propósitos, el ver a alguien hacer las cosas por simplemente hacerlas, sin algún fin ni remuneración genera muchas muecas de desaprobación. Basta ver cómo se le trata al amateur o diletante en el mundillo fotográfico. Si no se obtiene dinero, aprobación, premios o publicaciones su práctica está mal para ojos de los profesionales. El hacer por hacer no encaja en las mentes cerradas. Muchas veces en la práctica está el fin.

Doble exposición en film de 35mm (sin manipulación digital)

Un día, Chikanzenji segaba las malas hierbas alrededor de un templo en ruinas. Tiró a lo lejos un pedazo de teja y ésta que fue a chocar contra un bambú. Y de repente se iluminó. Y por ello cantó:
Al escuchar el ruido de una teja rota
de repente olvidé todo lo que había aprendido.
Corregir mi naturaleza es inútil.
Al vivir mi vida cotidiana
camino a lo largo del antiguo sendero.
No estoy descorazonado, en un vacío absurdo.
Allí donde voy no dejo huellas
pues no moro en el color o el sonido.
Los iluminados de todas partes han dicho:“Así es la realización”.

Si en cada pisada intentamos dejar nuestra huella jamás llegaríamos a ningún lado, centrados en el rastro del fango no veríamos el camino.

Viviendo nuestra vida cotidiana está la iluminación: no al otro lado del mundo, no en los gurús ni influencers, no en el mañana y no en la última cámara del mercado.

Doble exposición en film de 35mm (sin manipulación digital)

A un Maestro que vivía como ermitaño en
una montaña, le preguntó un monje: «¿Cuál
es el Camino?».
“¡Qué hermosa montaña es ésta!», dijo el
Maestro como respuesta.
«No le estoy preguntando sobre la
montaña», dijo el monje, «sino sobre el Camino».
El Maestro replicó: «Mientras no puedas
ir más allá de la montaña no podrás
alcanzar el Camino».

Muchas personas buscan aclarar su camino fotográfico desde fuentes externas: desde la aprobación ajena, las modas o tratando de imitar la técnica de alguien más.
En algún punto de verdad se piensa que al replicar los mismos «settings» sobre una escena similar se obtendrá la mirada de alguien más. Se asisten a infinidad de workshops para lograr mejores fotografías.
El camino verdadero siempre está en uno mismo, sin atajos ni guías: fotografiar lo que nos rodea, mueve y sorprende, no lo que ofrece el parador turístico o lo que gusta y lo que hacen los demás.

Fotografía Digital

Un joven se paseaba por el mercado cuando se encontró con un monje que estaba examinando el tenderete de un comerciante. Como él estaba interesado en el zen, le pidió que se quedara para discutir. El monje le respondió que no era posible, puesto que era cocinero.

Lo siento, pero estoy obligado a regresar al monasterio tan pronto como termine las compras. De lo contrario, la comida no estará lista a tiempo. Y, de todos modos, no tengo permiso para quedarme.
El joven trató de disuadirle de que se fuese.

¿Para qué trabajar tan duramente cocinando? ¿No sería mejor meditar y estudiar los kóans y discutir sobre ellos?
El monje se echó a reír.

Joven, parece ignorar el verdadero significado del zen.

¡Ah! Y cuál es el verdadero significado del zen? -preguntó ingenuamente el joven.

Hacer la comida -respondió el monje.
Y se alejó.

Para domar la técnica basta con la práctica y una ojeada al manual de tu cámara. No existen «los 10 secretos para hacer mejores fotografías» y por más teoría que se busque si nunca se camina y se hacen fotografías (por eso hay que desconfiar de quien siempre de workshops y nunca hace fotografías).
¿No es mejor discutir en foros de fotografía, asistir a talleres, estar al pendiente de los últimos modelos de cámaras, ver las tendencias de la fotografía, dar coloquios, organizar charlas por Zoom, ver todos los grupos que tengan la palabra fotografía en Facebook y comentar los errores de los demás?

Lo mejor es tomar la cámara y hacer fotos.

Fotografía Digital

“Chuang Tzu pescaba con su caña de bambú en el río Pu. El príncipe de Chu le envió dos vicecancilleres con un importante documento: “Por la presente os nombro primer ministro”. Chuang Tzu siguió sosteniendo su caña de bambú. Sin apartar la mirada del río Pu, dijo:
-He oído decir que hay una tortuga sagrada que fue ofrecida y canonizada hace tres mil años, que es venerada por el príncipe, y se halla envuelta en paños de seda, guardada en un precioso sanitario en un altar en el templo.
-¿Qué creéis? ¿Es mejor morir dejando un caparazón como objeto de veneración envuelto en una nube de incienso durante tres mil años, o vivir como una simple tortuga arrastrando la cola por el fango?
-Para la tortuga –dijo el vicecanciller-, hubiera sido mejor vivir arrastrando la cola por el fango.
-¡Volved a casa, pues! –dijo Chuang Tzu-. Dejad que arrastre la cola por el fango.

¿Sería mejor ir de aquí para allá, de país en país, dando charlas, recibiendo premios y en limitados horarios tomar la cámara fotográfica? ¿Hacer cada vez menos fotografías cuando el reconocimiento aumenta? ¿No poder hacer lo que te venga en gana por mantener intacta una reputación?

Prefiero arrastrarme por el fango del olvido.

Fotografía Digital

Cúmulo de contradicciones. Aprendí a andar en bicicleta a los 23 años. Tengo dos ovejas mascota. Aficionado al café, las montañas, la naturaleza, la cerveza y la lectura. Hago fotografias cada que puedo.

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