Fotografía

Drishti – La mirada con atención

A los aficionados se les repite mucho (por influencia directa de esa frase tan socorrida de Robert Capa) que una de las primeras cosas a hacer en la fotografía (obviando la parte técnica) es que si tus fotos no dicen nada es que no estás lo suficientemente cerca. Es un buen consejo tomando en cuenta que el principiante difícilmente se acerca (ni literal ni metafóricamente hablando) al sujeto a fotografiar.

Pero otro gran consejo en estos tiempos de dispersión es preguntarnos hacia dónde está dirigida nuestra mirada.

No basta con acercarse a algo que no tiene nuestra plena atención, si estás pensando en qué es lo que gusta y qué no, en las notificaciones incesantes del móvil, en lo que están haciendo otros fotógrafos(as), cuáles son los sitios de moda a fotografiar o qué sitio no ha sido fotografiado desde un drone y la obsesión de ser el «primero» te está matando, si tu atención no está plenamente en el sujeto a fotografiar difícilmente obtendrás algo. Si la mirada está en lo externo jamás se logrará reflejar algo de lo que está dentro de cada fotógrafo(a), esa mirada que estamos apagando por la persecución ridícula de Likes y aprobación. El velo de las modas nos ciega.

Dentro del Yoga (que es mucho más que una moda al igual que la fotografía) hay un concepto llamado Drishti, que puede traducirse muy literalmente como mirada, pero va más allá de eso:

Para completar una postura o Asana no basta con seguir paso a paso lo que dice el manual o maestro(a), una de las fases es el Drishti en donde se posa la mirada en algo fijo como lo es la mano, la punta de la nariz, etc, para callar el ruido mental. Cuando estás más al pendiente de lo que hacen los demás no sólo dejas de prestarte atención sino que tu practica (ya sea Yoga, fotografía, danza, etc) se debilita y deja de estar completa.

La fotografía en tiempos de hiperconectividad ya no es sólo un Index (mira lo que estoy mirando, te señalo lo que quiero que veas) sino una especie de meditación: si centro mi mirada por varios minutos en ese paisaje o trato de conectarme con el sujeto a fotografiar ese ruido mental se va reduciendo.

La práctica de hacer fotos te devuelve al presente. Cuando deja de importarte si tus fotos las verán millones o absolutamente nadie, si recibirán 2 segundos de atención en el incesante scrolleo de las redes o si pasa inadvertida por los algoritmos ¿Qué más da?

Disfrutar el camino más que el destino

Cúmulo de contradicciones. Aprendí a andar en bicicleta a los 23 años. Tengo un burro de mascota. Aficionado al café, las montañas, la naturaleza, la cerveza y la lectura. Hago fotografías cada que puedo.

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