Fotografía

Prestar atención a algo o a alguién es otorgar respeto

Gastamos todos nuestros watts disponibles en encender los reflectores de nuestra atención en lo excéntrico, en lo denominado “bello” o “estético”, lo lejano, en los freaks, en los locos, en los genios.

Lo diferente y lo lejano, en nuestra concepción y polaridad, nos llaman… Creemos que en lo normal no hay pieza ni texto que nos calce; nos creemos una porción exenta del engranaje cotidiano, pensamos que en lo común no hay lección alguna.

El paisaje cotidiano (nuestro barrio, nuestro jardín, las personas que nos rodean) nos es indiferente porque siempre está ahí. Esperamos al siguiente viaje, a renunciar a nuestro trabajo o a comprar la siguiente cámara novedosa -que estará obsoleta en pocos meses- para AHORA SÍ empezar a hacer fotos.

Creemos que todo está dicho y ni siquiera reparamos en el cielo que siempre está cambiando, no nos creemos capaces de tener una visón única y fresca principalmente porque nunca nos atrevemos a experimentar ni a ver lo que tenemos enfrente. Tanto pasado y futuro en nuestras cabezas impiden vivir el presente.

Una de las grandes aportaciones de la fotografía al arte y a la vida en general es que cualquier cosa puede ser digna de atención tanto para el creador de la foto como para el espectador. En éste vendaval de pasado y futuro, en ésta vorágine de imágenes sin sentido recobrar lo cotidiano como inspiración es esencial, tomar una postura de respeto hacía las cosas y personas que nos rodean, volver a hacer mágico el presente y lo común.

Prestar atención a algo o a alguien es otorgar respeto.

 

Cúmulo de contradicciones. Aprendí a andar en bicicleta a los 23 años. Tengo dos ovejas mascota. Aficionado al café, las montañas, la naturaleza, la cerveza y la lectura. Hago fotografias cada que puedo.

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