Las cosas como son

“Ellos dijeron: «Tienes una guitarra azul,

No tocas las cosas como son».

El hombre respondió: «Tal como son

las cosas cambian con la guitarra azul».

Y dijeron entonces: «Pero toca, tienes que hacerlo,

Una melodía más allá de nosotros, y que sea como nosotros.

Una melodía en la guitarra azul

De las cosas tal y como son».”

—Wallace Stevens

 
La cámara: esa máquina implacable, diseñada para copiar fielmente la realidad. ¡No más subjetividad humana!
 

“La naturaleza se retrata así misma”,  vocifera el inventor.

El artificio perfecto: no más errores de percepción.

 
Cundo se anunciaba a los cuatro vientos la invención de la fotografía los pintores aliviados de la carga de la objetividad se sintieron aún más libres de plasmar su hermosa subjetividad y el lastre y la cruz de la objetividad se le cargó (entre otros) a los operadores de cámaras. Recalco el operadores porque hasta nuestros días se nos sigue viendo como aquellos presiona botones que domando la técnica y la maquina retratamos con precisión la realidad.

Pero hay que detenerse un poco y pensar: ¿Qué es la realidad?

 
A todos nos ha pasado extrañarnos con un retrato que nos hicieron un profesional o una simple snap-shot de celular. La dichosa realidad no es la misma a 1/60 que a 1/4000 en velocidad de obturación ni es la misma con un angular o un telefoto. Podemos decir de ese retrato que nos vemos demasiado diferentes, un rostro ajeno al que vemos en el espejo. Arthur C. Danto en su libro “¿Qué es el Arte?” lo define mejor:
 
“Con una velocidad de la película de ASA 160 y una velocidad de obturación de un sexagésimo de segundo, ahora se puede capturar el rostro que aparece en modos que el ojo nunca advierte: el rostro «entre expresiones», por decirlo de algún modo. Por eso rechazamos muchas de las imágenes en una hoja de contactos como si no nos pertenecieran, pues no se parecen a lo que vemos en el espejo. El resultado es que la cámara ha desfamiliarizado los rostros, como sucede con el típico retrato de Richard Avedon. Esto significa que, valiéndose de la cámara moderna, el fotógrafo detiene el movimiento, por lo tanto, hace instantáneas (stills), con resultados que ni se encuentran ni podrían haber surgido en los retratos pintados.”
 
Nuestros ojos perciben las cosas de cierta manera por eso aquellos retratos de nosotros nos resultan tan ajenos.A una velocidad alta el resultado del rostro en el retrato será ese “entre gestos”, como absortos.
Por eso una fotografía en Infrarojo parece demasiado “truqueada” para ser real, pero ese espectro de luz, es parte de la realidad, nuestros ojos no lo perciben como tal pero eso no quiere decir que no exista, que no sea real.
 
Recuerdo al cubrir bodas para agencias los otros fotografos o jefes me decían “¿pero porqué tu fotografía es tan cálida si la luz no es así…?”
La luz tiene gamas variadas, con los settings adecuados podemos hacer que la fotografía quede como nuestros ojos alcanzan a percibir la escena, pero también podemos hacerla más interesante modificando los mismos, eso no quiere decir que el resultado no sea real, puesto que la realidad es un lienzo en blanco para un fotógrafo creativo.
 
Aunque seas un fotoreportero la supuesta realidad de los hechos va a quedar truncada en cierta velocidad, en cierto corte por el lente y por lo que decidiste dejar fuera;en una fotografía tiene el mismo peso lo que se retrata y lo que se elige fuera del cuadro. Y está también nuestros propios filtros morales, si algun fotoreportero cubre un discurso de un politico de izquierda y él simpatiza con sus ideas lo va a retratar de acuerdo a ello, si por el contrario ese mismo “retratista de la realidad” lo hace con un politico de derecha puede retratarlo buscando el angulo y momento justo para ridiculizarlo.

¿Tú a qué le llamas realidad?

 

Iram Ortega

Cúmulo de contradicciones. Aprendí a andar en bici a los 23 años.

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